¿Qué es un mala?

En su origen, un mala es una especie de rosario, es decir, una serie de cuentas ensartadas en un cordón cerrado, que se utiliza para recitar una serie de oraciones.
El mala está compuesto por 108 cuentas móviles idénticas y una cuenta fija en el nudo. Esta última, llamada stupa, sumeru, bindu, cuenta del gurú, cuenta madre o cuenta principal, es diferente tanto en color como en tamaño y en el material elegido. Su función es marcar tanto el principio como el final, lo que permite contar hasta 108.
El collar Mala

Normalmente consta de 109 cuentas (108 + 1 cuenta del gurú), pero algunos modelos han añadido 3 cuentas de recuento. Estas son diferentes de las demás cuentas y siempre se colocan después de la cuenta 27, la 54 y la 81. De este modo, permiten dividir un ciclo de 108 en cuatro partes de 27, lo que reduce en gran medida el riesgo de error, de ahí el nombre de cuentas de recuento.
Los collares Malas de esta categoría tienen, por tanto, un total de 112 cuentas:
108 cuentas normales. 1 cuenta del gurú. 3 cuentas de recuento.
La pulsera Mala

En origen, la pulsera mala es en realidad un collar mala de 108 cuentas, enrollado varias veces alrededor de la muñeca. Sin embargo, resultaba bastante voluminoso y, por lo tanto, poco práctico… Con el paso del tiempo, aparecieron malas más cortas —de 54 y luego de 27 cuentas—, pensadas para llevarse en el brazo.
El número de cuentas se ha reducido aún más, y hoy en día es frecuente encontrar pulseras Mala de tan solo 9 o 18 cuentas, siendo lo importante que se trate de un múltiplo del número 9.
La historia del Japamala
No existe una referencia clara sobre la creación del Mala; sin embargo, los textos antiguos confirman que es originario de la India y que se extendió a China con el budismo.
Los orígenes del mala
Las primeras referencias claras al mala como instrumento de oración se remontan al siglo IV. Aparece en un texto sagrado —en el que Buda indica cómo fabricarlo y utilizarlo— pero también en una escultura de la misma época, en la que el collar mala se sostiene en la mano y no se lleva alrededor del cuello.
Sin embargo, existen numerosas alusiones más antiguas a estos collares de cuentas, que sugieren que el mala tendría cerca de 3000 años, pero estas son a veces cuestionadas por algunos historiadores.
Sea como fuere, no hay duda de que el término «Mala» proviene de la palabra sánscrita que significa «guirnalda de meditación», y que se utilizaba para sesiones de oración meditativa llamadas «Japa». De ahí proviene el nombre «Japamala», muy utilizado para referirse a estos collares.
La evolución del mala
Utilizado inicialmente por los monjes hindúes y budistas durante sus oraciones, el collar Mala se convirtió rápidamente en un instrumento de meditación, ya que la repetición de mantras es ideal para vaciar la mente y entrar en un estado de conciencia elevada.
Contrariamente a lo que se podría pensar, el mala como objeto de moda no es un fenómeno reciente. Ya en el siglo XIII, estos collares se habían convertido en un medio para mostrar el estatus social, y no era raro regalar malas fabricadas con materiales ricos y variados.
De hecho, fue hacia esa época cuando aparecieron los malas de maderas exóticas, así como los elaborados con piedras preciosas, mientras que anteriormente se fabricaban más a menudo con semillas o huesos.
Es probable que el uso del mala como objeto portador de energía, utilizado para protegerse de los espíritus malignos y curar diversas dolencias, surgiera en China, hacia el siglo XVII.
Significado del collar Mala
Las 108 cuentas del mala no son fruto del azar. De hecho, este número tiene un fuerte simbolismo tanto en la religión budista como en el hinduismo:
• Los 108 sufrimientos (kleshas) en el budismo.• Los 108 sentimientos (36 relacionados con el pasado, 36 con el presente y 36 con el futuro) de la creencia budista.• Las 108 pruebas a las que se enfrentó Buda.Los 108 pecados y las 108 virtudes, siempre según el budismo. Los 108 textos sagrados (Upanishads) del hinduismo. Los 108 nombres de ciertas deidades del hinduismo.• Las 108 líneas de energía que forman el chakra del corazón. • Las 108 posturas de yoga. • Los 108 movimientos del tai chi.
La lista podría alargarse si se consideraran por separado los números 1, 0 y 8 (altamente simbólicos en el hinduismo), o los números 9, 27 y 54.
Por otra parte, la cuenta del gurú, la cuenta número 109, también tiene un profundo significado. Simboliza al maestro que transmite su conocimiento al discípulo, quien a su vez regresa junto a su maestro una vez completado su camino iniciático.
Del mismo modo, la borla, o pompón, situada tras la cuenta principal, donde los extremos del cordón se unen y terminan, es una representación de la unión entre quien sostiene el mala y el mundo divino.
Por último, cada cuenta está anudada por separado en el mala, lo que permite reforzar el collar, pero también espaciar perfectamente las cuentas, de tal manera que puedan utilizarse eficazmente durante el japa. Esta es una de las muchas diferencias entre un mala y un simple «collar de cuentas».
Los usos del mala
Hay tantas posibilidades de utilizar un mala como personas que poseen un collar o una pulsera…
No existe una «forma correcta» ni una «forma incorrecta» de llevar una pulsera o un collar Mala. Cada uno es libre de disfrutarlo como mejor le parezca, en función de sus necesidades, sus creencias y sus objetivos.
Los siguientes ejemplos no son recetas que deban seguirse al pie de la letra, sino ejemplos en los que es posible inspirarse.
Mala y religión

Los mantras deben repetirse varios cientos de veces, y es fácil perder la cuenta rápidamente. Las 108 cuentas sirven entonces como contador: basta con empezar por la cuenta del gurú y deslizar una cuenta entre los dedos con cada repetición. Cuando se vuelve a la cuenta del principio, ¡se tiene la certeza de haber repetido el mantra 100 veces!
La pregunta obvia es entonces: ¿por qué 108 cuentas, si el mantra «solo» debe repetirse 100 veces?
La respuesta es sencilla. Las 8 cuentas adicionales son una medida de precaución, por si se comete un error al manipular el mala o se recita mal la oración. Al terminar un mala, se tiene la certeza de haber recitado al menos los 100 mantras necesarios, quizá un poco más, pero en ningún caso menos.
Mala y meditación

El carácter repetitivo de la recitación de mantras con ayuda de un mala es ideal para entrar en un estado meditativo. Aún hoy, muchos monjes lo utilizan para vaciar la mente, concentrando toda su atención en las cuentas que se deslizan entre sus dedos.
Algunos practicantes de yoga o tai chi también lo utilizan como punto fijo, hacia el que dirigen la mirada cada vez para reorientarse y volver a concentrarse.
Mala y litoterapia
Aunque la pulsera mala es hoy en día un gran clásico de la terapia con piedras, la relación es mucho menos directa de lo que parece. De hecho, es sobre todo el poder energético de las piedras lo que interviene, y la mala no es más que un soporte para las cuentas de diferentes materiales.
El collar Mala, evidentemente, se puede combinar perfectamente con la litoterapia, pero también es un uso en el que encontramos muchos «collares de cuentas» que no son auténticos Malas: número incorrecto de cuentas, cuentas diferentes entre sí, cuentas no anudadas por separado…
Mala y moda
Si la moda siguiera unas reglas, ¡ya se sabría! Aquí no hay costumbres ni tradiciones, lo importante es sentirse bien y llevar el collar o la pulsera con orgullo.
Sin embargo, al igual que en el punto anterior, se trata de un sector en el que abundan las falsificaciones, con cuentas diferentes o en cantidades incorrectas, mal anudadas, sin borla…
Por otro lado, es también aquí donde se encuentran las innovaciones más interesantes. Una de ellas es la proliferación de las cuentas de recuento. Estas se sitúan justo después de las 27, 54 y 81 cuentas estándar, pero pueden tener formas y diseños diferentes. Incluso es frecuente que haya 3 o 5 en lugar de una sola, marcando así una separación más importante y más estética, sin perder de vista el objetivo, que es separar las cuentas en grupos de 27.

Elegir tu collar Mala
Para elegir bien su collar Mala, hay tres puntos a los que debe prestar atención. Por lo demás, es una cuestión de gusto personal, tanto en cuanto a los materiales como a la estética.
El número de cuentas
Un collar Mala debe tener obligatoriamente 108 cuentas idénticas y una cuenta del gurú de diferente color y tamaño. También es posible que tenga tres cuentas de recuento, situadas después de las cuentas normales 27, 54 y 81. Estas cuentas de recuento pueden ser múltiples, especialmente cuando se trata de moda, pero deben constituir un único conjunto.
Las pulseras Mala suelen ser más cortas, pero también deben respetar ciertas reglas en cuanto al número de cuentas estándar. Este puede ser de 54, 27, 18 o 9. Además, la pulsera puede tener una cuenta del gurú, pero no es necesario. En cambio, es raro encontrar cuentas de recuento.
El estilo de las cuentas
Aunque no hay ninguna regla en cuanto a materiales, colores, tamaño o forma, es importante que todas las cuentas estándar sean idénticas. Este es un aspecto que a menudo se sacrifica en aras de la estética, pero el concepto del collar Mala es tener 108 cuentas idénticas, que se puedan recorrer con los dedos de forma repetitiva y sin distracciones.
Si cada cuenta es diferente al tacto, ya sea por su tamaño o su material, pierde su interés.
La unión de las cuentas
Nunca nos cansaremos de repetirlo: en un Mala auténtico, cada cuenta está anudada por separado en el cordón. De este modo, quedan espaciadas y se pueden utilizar con mucha más facilidad durante las sesiones de meditación.
Otra ventaja es que, si se rompe el collar, no se pierden todas las cuentas, que caerían ruidosamente al suelo y se esparcirían por todo el salón…
Cuidado de tu pulsera Mala
Es una pregunta que surge a menudo: ¿cómo cuido mi collar Mala?
La respuesta suele ser decepcionante… No hay ninguna fórmula mágica… Evidentemente, es mejor evitar exponerla a temperaturas extremas (calientes o frías), o someterla a golpes violentos o repetitivos, pero aparte de eso, no hay que hacer nada especial.
Un mala no es eterno, y tarde o temprano se rompe. Sin embargo, esto no es en absoluto una mala noticia: se cree que un mala se rompe cuando ha cumplido su función y su propietario ha superado una etapa de su vida.
La única excepción son los malas utilizados en litoterapia, cuyas piedras a veces necesitan recargarse de energía. Según las prácticas, deben dejarse al sol, en el agua o en cualquier otro lugar adecuado.
Conclusión
El collar mala y su hermano pequeño, la pulsera mala, son objetos extraordinarios. Cargados de historia y simbolismo, son también accesorios de moda y herramientas de meditación y cuidado personal.
La belleza del Mala reside en que no se encierra en ningún marco estricto y permite que cada uno lo disfrute según sus deseos. Ya seas adepto de la espiritualidad oriental o víctima de la moda, ¡todo el mundo tiene buenas razones para llevar un collar Mala!
